El ejemplo que debes ser para tu perro y las exigencias incoherentes

Muchas veces, nos vemos en la dificultad de poner una palabra a la relación que se debería establecer con nuestro perro. Se ha oído hablar mucho de... "tienes que ser un líder para tu perro", y…¿acaso tenemos clara la definición de líder? Un líder, NO es ese ser dominante que por la fuerza, ejerce control sobre su "familia", congéneres u otras especies. Eso en el sentido estricto, es un abusón. Y ese ser, no suele tener características de liderazgo, si no mas bien, inseguridades. De hecho, se postula la teoría de que no hay un sólo líder en, por ejemplo, manadas de lobos o cánidos, si no más bien el líder (definido como aquel que gestiona mejor los recursos) varía en función de la situación. Al final, el objetivo de toda acción, es el bien común de la manada/familia. Dicho esto, se presupone que cada miembro del grupo, tiene cualidades especificas que aportan al grupo. Por lo tanto, habrá situaciones que requieran unas u otras cualidades, y de ahí que ciertos individuos, adquieran dependiendo de la situación, el rol de llevar “la voz cantante” y gestionar al grupo. De hecho, podríamos ver un ejemplo en una familia, donde quizás el padre suela gestionar a simple vista todo, pero en el entorno del hogar a veces gestiona las situaciones la madre, cuando se requiere más experiencia, el abuelo, y cuando se requiere un manejo más fluido de las tecnologías, el hijo. Cada uno aporta, y cada uno es importante para el bien común.

Ahora bien, con nuestros perros se da una relación interespecifica, es decir, entre especies. Hay multitud de personas que por ello, hacen ver que los animales, o los perros en este caso, tienen que ser seres muy inferiores (aunque quizás en algunos aspectos sean muy superiores). Sea como fuere, no entraremos en la opinión de cada uno, pero lo que está claro es que deberíamos RESPETAR a cualquier ser vivo, y en este caso, más aún. Ya que al ser especie distinta, tenemos que respetar su naturaleza diferente a la nuestra y darse una adaptación entre dichas especies.

Volviendo un poco a la definición de líder, decir que éste es la persona que con su ejemplo, se gana el respeto de los demás y estos lo admiran por su buen hacer en cada situación. Esto hace que los demás, se presten a vincularse con él por los beneficios que les pueda reportar a ellos y al grupo en general. Ya lo decía Albert Einstein: “Dar ejemplo No es la principal manera de influir sobre los demás; es la UNICA manera”. Por ello, a partir de ahora podríamos hablar de "Referente", ya que los perros verán en nosotros un ejemplo o referencia, del cual aprender como gestionar situaciones, como estar emocionalmente ante una situación desconocida o no controlada (nosotros mismos, solemos buscar esas referencias en entornos que no controlamos, para sentirnos mas tranquilos), y como proceder ante tales situaciones. Cualquier ser vivo busca vivir tranquilo y seguro. Por lo que nuestro perros buscarán y se sentirán a gusto, con un referente que les aporte calma y seguridad.

- La calma a través de ser un individuo estable, con criterios coherentes y justos, libres de ansiedad y estrés.

- La seguridad a través de gestionar las situaciones y recursos necesarios para protegerlo de los posibles peligros que se puedan percibir. Aquí, también incluiría la calma, ya que muchas veces los peligros percibidos no son reales, pero si trasmitidos por un referente muy "nervioso, alerta o ansioso".

Como Referente de calma y seguridad, no podemos exigir a nuestro perro que se calme si nosotros somos un “manojo de nervios” por dentro, ya que ahí no hay coherencia. Un buen ejemplo sería, el de un amigo que me dice que me tranquilice con una situación concreta, pero veo que el está más nervioso que yo, sería prácticamente imposible que me relajase. La persona que me lo dice no me está dando ejemplo, y faltaría coherencia, desconfiaría de sus palabras pensando que hay algo malo que no me quiere decir. Algún peligro que no me di cuenta y me quiere ocultar. Otra cosa, en esa misma situación, sería que esa misma persona “supercalmada” me invitase a sentarme con él en tranquilidad y relajarnos ambos, la tranquilidad de esa persona me llevaría a relajarme. Se puede decir, que me invita a confiar en lo que dice y en la persona. La falta de esa coherencia, es decir nuestra ambigüedad de dichos y actos, genera estrés y desconfianza. Y esa desconfianza, es muy importante en el vinculo o relación con nuestro perro.

Para ponernos en situación, pongamos el ejemplo de ese perro reactivo por la calle con miedos, y de repente, aparece bici, coche, niño, persona, perro, o cualquier estímulo que le hace activarse y ladrar. ¿Qué creéis que pasa por la cabeza del perro, cuando su dueño le dice chillando que se pare, se calle y se calme, mientras le zarandea con la correa? ¿En serio pensamos que con ese manejo de la situación por parte del dueño esta siendo un referente al cual hacer caso de que no pasa nada? (Y eso sin entrar a tratar las asociaciones que podría hacer el perro de,… “ladro al estimulo para alejarlo porque si se acerca mi dueño me da un tirón de correa o me pega” o incluso aprender a gestionar las situaciones de manera brusca porque su dueño lo hace).

Dicha situación, habría que encontrar la forma más cómoda de indicarle a nuestro perro que realmente no pasa nada, dado que nos metemos en asuntos donde ya hay algo que trabajar, no sólo bastaría con nuestra calma, pero sería un maravilloso comienzo. De hecho, todas las acciones que un profesional en positivo recomiende, con esta base, darán mejores resultados.

¿Queréis más ejemplos? Persona que llama a su perro con voz de alerta y nervioso porque ve un perro a lo lejos, y el perro alza la mirada y va a por el perro que se aproxima. ¿Porqué? Porque lo que se pretendía que fuese una llamada para cogerlo, se transforma en… “alerta peligro”. Situación que agravamos, corriendo y gritando detrás de él como locos. Además, a veces realmente no ha pasado nada hasta el justo momento en que lo coges de malas maneras de collar o arnés y estalla a ladrar y sacar los dientes. ¿No os parece demasiada casualidad?

Por otra parte, también sucede a veces, que esa incoherencia de la que hablábamos antes, no somos conscientes. Pensamos que estamos calmados, que no nos pasa nada, pero si que pasa. Esto sucede por la vida que llevamos, no nos paramos a observar y sentir lo que pasa por dentro, y en los aprendizajes a lo largo de nuestra vida. Desde que nacemos, todas las experiencias y entorno en el que vivimos conforma nuestra personalidad y comportamiento. Si crecemos dentro de un entorno donde hay gritos, tensiones, poca capacidad de gestionar las situaciones, mucha reactividad y poco autocontrol; nuestra referencia será esa. En cambio si crecemos en un entorno de calma, tranquilidad, donde las situaciones se analizan y se gestionan desde el autocontrol y el entendimiento; seremos personas totalmente distintas ya que nuestra referencia será otra y normalmente, se tiende a reproducir la forma de gestionar situaciones, (si, nuestros perros también son capaces de copiarlas, somos su ejemplo a seguir)

En este aspecto, los animales son mucho más sensitivos y con más intuición que nosotros. En estos casos, suelen ejercer de espejo. Indicadores de cómo estamos realmente nosotros, para ser más honestos con nosotros mismos. ¿Que es lo que me está estresando?, ¿porque razón me estresa?, ¿es algo que hago por obligación y no quiero? ¿Hay algo que quiero hacer y no hago por tiempo?, ¿qué me da miedo de la situación?

Todas esas cosas que transmitimos más allá de las palabras, hacen que de una manera natural no sea lo normal. En cualquier animal todo lo que salga de la calma, es alerta. Y somos un animal tremendamente “alertado”. Vamos rápido a todos lados, somos muy bulliciosos, nos movemos bruscamente y sobresaltos en muchos casos, con lo que los animales que conviven con nosotros nos notan alerta continuamente como si hubiese peligros acechando todo el día. ¿Acaso con esa visión, se les puede exigir ahora que ellos estén tranquilos? Creo sin embargo, que nos pueden ayudar enormemente, a reducir esa epidemia de estrés que lleva nuestra sociedad, si aprendiésemos un poco de ellos, y de lo que nos quieren comunicar.

En este tipo de situaciones, debemos trabajar mucho en nosotros, en la tranquilidad, superar nuestros propios miedos, no reaccionar de manera exagerada, si no teniendo control de la situación y gestionarla (de la manera que quisieras que la gestionase el perro para evitar el máximo conflicto), para ser una buena referencia. Y… sobre todo, CONFIAR en nuestro perro porque a pequeños cambios en nuestra referencia, hay grandes cambios en ellos.

Se podría resumir que….Un estado de ánimo negativo por parte de la persona, se trasmite al perro y esto a su vez, se trasforma en forma de problemas sociales y de relación con su entorno social como perros, personas, coches, otros animales, etc.

Como conclusión, me gustaría llevar a la reflexión el análisis de nuestra manera de actuar ante ciertas situaciones, con nuestro perro, con nuestra pareja, hijos, amigos, trabajos,… somos reactivos, dialogantes, hipercontroladores, miedosos, pacientes, calmados, ansiosos, autocontrolados y con capacidad de gestión, dejamos que nos afecten lo justo, o por el contrario todo nos afecta demasiado, y después de ello, observa a tu perro. ¿Te cuadran las cosas? No es casualidad, es referencia y ejemplo de aprendizaje.

Lourdes Castillo

Centro Canino Makia

Cantabria

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